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125 aniversario Teatro Nuevo Fernando Arrabal

Talía, musa del teatro

Para conmemorar el 125 aniversario de la construcción del Teatro Nuevo “Fernando Arrabal”, que mejor manera que recordar los inicios del arte de Talía, de la mano de Mateo Hernández Vegas, Juan Tomás Muñoz y Tomás Domínguez Cid.

Si echamos un vistazo al pasado de nuestra ciudad, podemos comprobar que el teatro siempre ha tenido un hueco en nuestra vida. Al principio hasta 1553, las representaciones teatrales se realizaban dentro de las iglesias, preferentemente en la Catedral de Santa María, llevándose a cabo espectáculos religiosos, de carácter didáctico, como es el caso de los Autos Sacramentales, sobre todo en el periodo de Corpus Christi, Navidad y Semana Santa. A ellas acudían el cabildo y los próceres de la ciudad, a quienes se acomodaba en el coro, junto al pueblo llano ubicado en las naves de la catedral.

Desde 1553 hasta 1567, los Autos Sacramentales del día de Corpus se trasladaron a la Plaza Mayor, donde el consistorio levantaba un escenario para la representación de la obra, esta representación, se interrumpe en dicha fecha de 1567, a instancias del Cabildo para volver a representarlo en la seo mirobrigense.

Portada novela Caballería

Con el tiempo, estas representaciones se desarrollaron en instituciones benéficas como el “Hospital de la Pasión” donde tras la donación de la Sinagoga y casa adyacentes a la Cofradía, esta institución acogió entre sus muros un corral de comedias que estuvo en activo hasta el S. XVIII, momento en el que desapareció a causa de un incendio, trasladándose las representaciones teatrales a un edificio próximo al hospital, perteneciente a la institución benéfica. En estas representaciones se representaban entre otras obras las del insigne Feliciano de Silva quien, “entre otras habilidades tenía la de componer, organizar y dirigir danzas, autos, chirigotas…”, cometido por las que cobraba.

Siguiendo las referencias de Mateo Hernández Vegas y tal como hemos citado con antelación, el 27 de diciembre de 1594 el Hospital de la Pasión, acoge entre sus muros, cerca de la Puerta de Santiago, anteriormente conocida como Puerta de los Judíos, un patio o corral de comedias con el fin de recaudar fondos para el mantenimiento de la institución y la atención de los enfermos. Originalmente, el corral disponía de un patio con 16 aposentos dispuestos en dos pisos, ocho de los cuales fueron pagados por el Hospital y el resto por cuenta de particulares. Las obras del corral de comedias se concluyeron en 1608 estando un año más tarde en pleno funcionamiento, estuvo en uso hasta la Guerra de Sucesión, cuando fue utilizado para fines militares, siendo finalmente demolido en 1763 por orden del obispo Cuadrillero de Mota, convirtiendo la zona de los aposentos en dos nuevas salas para la cura de enfermos.

Partes de un corral de comedias
  • El patio era el lugar donde los hombres del pueblo, llamados “mosqueteros”, se situaban y con sus silbidos o aplausos, eran los que hundían o levantaban la comedia.
  • En la denominada cazuela, que estaba al final del patio en la primera planta, se situaban las mujeres.
  • Los palcos estaban situados en la primera planta y destinados a los nobles.
  • Los aposentos estaban justo debajo de los palcos y al lado del patio. Aquí se sentaban los burgueses.
  • El tablado o escenario se encontraba al fondo del patio. Éste solía tener una trampilla para acceder al foso, de donde podían aparecer personajes como el demonio.
  • Un toldo tapaba el teatro a modo de tejado. Muchos de estos corrales de comedias estaban cubiertos ya que se usaban de día para aprovechar la luz.

Tras ser desmantelado el primigenio corral, las representaciones se trasladaron a un solar propiedad del Hospital en la zona donde hoy se encuentra la puerta del acceso a la residencia, en la calle Sinagoga, anteriormente llamada Rinconada de la Pasión.

Finalmente los avatares y bombardeos de la Guerra de la Independencia (1810 – 1812), acabarían por incendiar y destruir el corral de comedias, tras su desaparición un grupo de mirobrigenses decidirían construir un nuevo teatro, ubicándolo en la confluencia de las calles San Juan, Gigantes y Campo del Trigo, hoy plaza de Cristóbal de Castillejo, frente a la iglesia de San Agustín. Este corral paso nuevamente en 1846 a la gestión del Hospital, trasladándose definitivamente a un nuevo solar, donado al Hospital por Águeda Núñez de Ledesma, ubicado en la en la Casa de las Almenas, entre las calles Talavera, Almendro y Cardenal Pacheco y que fue conocido como Teatro Principal. Conocemos las características del Teatro Principal gracias a un documento que se conserva en el Archivo Histórico Municipal de Ciudad Rodrigo redactado en 1913 por Justo Lorenzo Calvo, inspector de obras del ayuntamiento, quien redactó un informe sobre las condiciones del teatro, que fue pasto de las llamas en 20 de marzo de 1914.

El Teatro Principal tenía un aforo de 610 personas, “El patio de butacas tiene un total de 147 metros cuadrados, las gradas se ubican adosadas a los muros en dos filas perpendiculares a las filas de butacas y en la parte posterior hay emplazados bancos de madera destinados a entrada general, por lo que existen tres clases de localidades, la entrada general y de butacas se hace por una puerta central mientras que la entrada a las gradas se hace por un pasillo lateral cuyas puertas dan una a la calle del Almendro y otra a la calle Talaveraasí mismo encima de las gradas y en diferente plano había emplazadas once plateas y en la misma planta de acceso a las plateas se encontraba una antesala que daba a un salón destinado a café y seguidamente dos escaleras que comunicaban a los palcos.

Tomás Domínguez Cid,

Como citamos anteriormente, el Teatro Principal, fue pasto de las llamas, situación que aprovecho la Sociedad Casino Mirobrigense “El Porvenir” creada para la “construcción y explotación de un teatro, un café, un casino, una fonda y un gimnasio para construir un nuevo teatro, donde no solo se representaran obras sino que acogiera diversas actividades como bailes, charlas, coloquios, encuentros… para ello adquirieron un solar que lindaba con la Rúa del Sol, plaza de San Pedro y calles Arco y Gigantes.

El director de obra fue el comandante de Ingenieros Aceituno, quien también es el autor de los planos de alzamiento del edificio, completando la construcción del teatro en tres meses, poseyendo un aforo de 1.300 personas, con un decorado en blanco y oro. Antes de su inauguración oficial, el 22 de mayo de 1900, la Sociedad Casino Mirobrigense “El Porvenir” celebro una charla informativa donde Ricardo Matos, decorador del nuevo teatro, dio a conocer a los asistentes al acto los pormenores de la construcción del edificio, así como las funciones futuras que desempeñaría para fomentar el arte y la cultura de Ciudad Rodrigo.

Su primer acto fue la Exposición Regional de Bellas Artes, Industria y Comercio que se celebraría del 26 de mayo al 5 de junio de 1900. A este nuevo teatro, con una capacidad para 916 personas, se le dio el nombre de Teatro Delio, en homenaje a fray Diego Tadeo, dicho nombre no cuajo y hasta que se le proporciono el actual, se conocía como Teatro Nuevo.  

Actualmente el teatro es de titularidad municipal desde 1980 gracias a la labor del entonces Ayuntamiento y la desaparecida asociación de Amigos de Ciudad Rodrigo, junto con el apoyo de numerosas personalidades que consiguieron evitar su demolición e incluir al Teatro Nuevo en un plan de rehabilitación que emprende el Gobierno a través del Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo.

Hay que recordar, que el teatro finalmente fue intervenido en 1985 por los Ministerios de Obras Públicas y Urbanismo y de Cultura, con el fin de rehabilitarlo, por parte del arquitecto Ángel Fernández Alba.

Tras finalizar su renovación, el teatro fue inaugurado por su S. M. la Reina Doña Sofía, el día 28 de junio de 1993, convirtiéndose desde entonces en un exponente de la actividad cultural en Ciudad Rodrigo

Más tarde el 14 de julio de 2008, la corporación municipal, decide modificar su nombre con la denominación de “Teatro Nuevo Fernando Arrabal” en reconocimiento y homenaje al escritor nacido en Melilla pero tan vinculado con nuestra localidad, al que nombran hijo adoptivo de Ciudad Rodrigo, haciéndole entrega de este homenaje el 6 de Septiembre, momento en el cual se descubre la placa que lo vincula a nuestra Ciudad: “Ciudad Rodrigo a Fernando Arrabal Terán en reconocimiento a su obra, afecto y pasión por esta ciudad con motivo de su nombramiento como Hijo Adoptivo. Septiembre 2008”

Desde entonces, el teatro es centro de numerosas actividades, no solo las relativas a las artes escénicas, sino que también acoge galas, actuaciones infantiles, conciertos de música y bailes durante el periodo de carnaval, siendo el epicentro de estas fiestas con los diferentes pregones y la puesta de largo de nuestra reina y damas del carnaval.

Webgrafía: https://rodericense.blogspot.com/
Fotos: https://teatronuevo.com/creacion-del-teatro-nuevo-ano-1900/
 
Bibliografia:
Domínguez Cid, Tomas: En Libro de Carnaval, 2006, nº27.
Hernandez Vegas, Mateo: Ciudad Rodrigo y la Catedral.
Muñoz Garzón, Juan Tomás: “De nuevo, el teatro”. En Libro de Carnaval, 1986, nº 7.

Para más información https://teatronuevo.com/