
Lograda la reconquista de esta plaza por el ejército de Lord Wellington, Duque de Ciudad Rodrigo, la tarde del día 19 de enero de 1812, quedó nuestra ciudad entregada a toda clase de desmanes, robos, violaciones, saqueos e incendios por parte de aquella soldadesca feroz que no respetó al aliado, que dos años antes había combatido bravamente y sin ayuda exterior frente al formidable ejército invasor de 70.000 hombres, manteniendo una lucha heroica que duró 77 días. En esta angustiosa situación, el pueblo mirobrigense recurre a su protector poderoso San Sebastián y, sacando su imagen por entre las calles humeantes y sangrientas, logra que Lord Wellington, Duque de Ciudad Rodrigo, imponga orden y disciplina, haga ejemplar castigo a los culpables y él mismo, para dar satisfacción a un pueblo tan bárbara e injustamente ultrajado, deposita a los pies del Santo les atributos de su jerarquía y le concede en el acto honores de Capitán General.
Esta ofrenda del sombrero, espada, bastón de mando y fajín del famoso general inglés, salieron ya desde aquel año sobre las andas de la imagen en todas las procesiones hasta hace poco tiempo, que fueron sustituidos por otros semejantes, excepto el casco que hoy tiene, pasando aquellos al Museo Regional en 1929.
El día 20 de enero del siguiente año de 1813, estando desorganizada la Cofradía, fue preciso que el Ayuntamiento, puesto de acuerdo con el gobernador eclesiástico, preparara la fiesta principal en honor del Santo, contribuyendo además con una arroba de cera.
En años posteriores, se siguió celebrando la fiesta del Santo mártir, hasta que en el año 1856, en acción de gracias por haberse visto la ciudad libre de una espantosa epidemia, propuso el Ayuntamiento la celebración de un novenario que tuvo lugar en la Iglesia de San Cristóbal y después, desde 1859, en la Capilla de la Soledad de la Santa Iglesia Catedral, comenzando más tarde la costumbre de colocar la imagen en la Capilla Mayor como ahora se venera
Desde el año 1997, por iniciativa del Sr. Obispo D. Julián López Martín, que contó con la adhesión del Cabildo Catedralicio, Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo, clero, pueblo mirobrigense y la Cofradía de San Sebastián, se obtuvo la confirmación de San Sebastián como patrono de Ciudad Rodrigo, cuya comunicación oficial a la ciudad, leída en todas las misas dominicales del día 19 de enero y de la tarde anterior, dice así:
“Con fecha 7 de enero del presente año, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, en nombre de Su Santidad el Papa Juan Pablo 1, ha confirmado la aprobación de San Sebastián Mártir como patrono ante Dios de la ciudad de Ciudad Rodrigo, con todos los derechos y privilegios que corresponden según la rúbricas.”


En la catedral mirobrigense podréis ver varias imágenes de nuestro patrón, una talla de madera en el museo catedralicio y un relieve en el Sagrario del cuadro del Arcángel San Miguel junto a la puerta de las cadenas.

Esta talla de San Sebastián, actualmente puede visitarse en el Hospital de la Pasión,
Fue mandada tallar en el S.XVI para presidir el retablo de la Ermita de San Sebastián, ubicada en el Arrabal de San francisco, frente al convento, donde actualmente se levanta la residencia de La Diputación.
Realizada según algunos estudiadores por el taller de Lucas Mitata, posiblemente incluso por el mismo artista, fue trasladada a su actual ubicación durante el asedio francés de 1810 para evitar su destrucción, tal y como ocurrió con su ermita.
La imagen es de tamaño natural, destacando la desproporción de sus extremidades y sobre todo sus flechas, pues esta imagen muestra un total de 14 a lo largo de su cuerpo.
San Sebastián fue un centurión romano martirizado por no renunciar a la fe cristiana. Tras sobrevivir a un primer martirio en el que fue asaeteado, volvió a interpelar al emperador, quien decretó su apaleamiento. Tras ser arrojado a una cloaca, se apareció en sueños a Santa Lucina para señalar dónde se hallaba su cuerpo. Es uno de los más importantes protectores contra la peste en la Edad Media. Su martirio se convirtió en excelente excusa para el estudio de la anatomía masculina durante el siglo XV.
Base de datos digital de Iconografía Medieval